martes, 9 de noviembre de 2010

Cazar

Al bosque mío entro con raíces,
con mi fecundidad: De dónde
vienes?, me pregunta
una hoja verde y ancha como un mapa.
Yo no respondo. Allí
es húmedo el terreno
y mis botas se clavan, buscan algo,
golpean para que abran,
pero la tierra calla.
Pablo Neruda, El cazador en el bosque




Siento cada otoño una agitación ancestral de mis instintos que me lleva al campo de un modo ineludible. Sobreviene el éxtasis, la inconsciencia de vivir, absorbido y enajenado por la pasión; esforzado al límite de mis fuerzas por atrapar aquel alimento que está vivo y huye a toda velocidad.
Es la pura irrupción de la vida, la marea de existir, el perfecto goce de cada músculo, de cada articulación, de cada tendón, y el hecho incontrovertible de la cara de la muerte, delirio y desenfreno expresado en el movimiento, en la carrera exultante sobre la tierra.
Gracias Dios por cada perdiz que he abatido, han sido como rosas en mi camino y lloro de felicidad por ellas.
Echo a caminar para estar a solas con mi alegría y me alegro por todos vosotros, seres humanos, animales y pájaros. Me alegro por el murmullo de Dios entre los árboles, por la dulzura e ingenuidad del silencio junto a mis oídos, por las hojas, por el sonido de la vida, por mis perros husmeando la tierra. Gracias por mi vida, por mi respiración.
Dios urde el mundo junto a mí y yo me estoy apercibiendo.
Nadie nos oye, estamos solos, ¡vamos a por otra Jaime!
Escribo esto inspirado e imbuido por Jack London, autor de mi gusto desde siempre y por Knut Hamsun del que acabo de leer mi primer libro, principio seguro e inequívoco de un escritor a añadir a la nómina de mis preferidos.
La obra que encabeza esta entrada tiene el mismo título que el poema de Pablo Neruda, su autor es Caspar David Friedrich, no la conocía, pero esta enciclopedia universal que es Internet me ha llevado del uno a la otra, tal vez el poeta escribió sus versos infundido por la pintura.
El de la fotografía soy yo mismo una mañana por debajo de 0º C, como puede apreciarse en el suelo, iniciando una jornada de caza.
Las pinturas son de Benjamín Palencia, que supo plasmar como nadie la austeridad, aspereza, misticismo y luz del paisaje rural español.

02/01/2005





lunes, 1 de noviembre de 2010

Gethsemaní, Kentucky

"Ha llegado al cementerio trapense la primavera,
al cementerio verde de hierba recién rozada
con sus cruces de hierro en hilera como una siembra,
donde el cardenal llama a su amada y la amada
responde a llamada de su rojo enamorado.
Donde el reyezuelo recoge ramitas para su nido
y se oye el rumor del tractor amarillo
al otro lado de la carretera, rozando el potrero.
Ahora vosotros sois fósforo, nitrógeno y potasa.
Y con la lluvia de anoche, que desentierra raíces
y abre los retoños, alimentáis las plantas
como comíais las plantas que antes fueron hombres
y antes plantas y antes fósforo, nitrógeno y potasa.
Pero cuando el cosmos vuelva al hidrógeno original
-Porque hidrógeno somos y en hidrógeno nos hemos de convertir-
no resucitaréis solos, como fuisteis enterrados,
sino que en vuestro cuerpo resucitará toda la tierra:
la lluvia de anoche, y el nido del reyezuelo,
la vaca Holstein, blanca y negra, en la colina,
el amor del cardenal, y el tractor de mayo."

Ernesto Cardenal

Te pienso a todas horas. Rememoro tu sonrisa, tu voz, tu alegría que iluminaba mi existencia.
A veces vienes a visitarme en sueños, yo siempre estoy esperándote. Te presentas ante mí como una compañía sutil, casi imperceptible. Invariablemente amable, cariñoso, dulce….
En la vigilia te imagino a mi lado, acaricio tu pelo, beso tu boca, estrecho tus manos, te aprieto contra mi pecho. Puedo sentir tu calor aunque mi corazón esté roto en mil pedazos.
Te percibo en la naturaleza, contemplo el paisaje, escucho los pájaros cantar y siento que hay “algo” más en ese paisaje, que no es montaña, ni árbol, ni pájaro y no se ve.
Pero “cuando el cosmos vuelva al hidrógeno original, porque hidrógeno somos y en hidrógeno nos hemos de convertir”, espero reunirme contigo para siempre y no separarnos nunca más.
Paz

"No sé quién es el que está en la nieve.
Sólo se ve en la nieve su hábito blanco,
y al principio yo no había visto a nadie:
sólo la pura blancura de nieve con sol.
El novicio en la nieve apenas se ve.
y siento que hay Algo más en esta nieve
que no es ni novicio ni nieve y no se ve."
Ernesto Cardenal

Mi obsesiva afición estética por el minimalismo monacal, me induce a ilustrar esta entrada con una de mis obras favoritas de la pintura universal. Se trata de “ San Hugo en el Refectorio” de Zurbarán, que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y que para mí es visita obligada cada vez que viajo a dicha ciudad. Jaime conocía sobradamente esta predilección, fueron infinitas las veces que le conté mi reacción la primera vez que vi esta obra, la emoción que sentí fue tan intensa que no podía dejar de llorar. El increíble milagro de los monjes cartujos que representa dicha obra, sin embargo, nos hacía sonreír con divertido escepticismo.

San Hugo en el Refectorio, Francisco de Zurbarán


Tarazona, Barrio Judío. (Julio 2009)

martes, 19 de octubre de 2010

Un instante fecundo

Escribe Maria Pilar Benavente Serrano


Paz, mi hermana y madre de Jaime, me ha pedido que escriba ( “como quiera, objetivamente o subjetivamente ”) algo sobre el Concurso “Jaime Dobato Benavente”. Respondo a su invitación con gusto y espero que esto anime a otros a hacer lo mismo. Sin duda, dentro de unos años, cuando el Concurso esté bien rodado y haya tomado la trayectoria que le deseamos, nos gustará leer los recuerdos e impresiones que recogimos aquellos tres intensos días, 24, 25 y 26 de Septiembre 2010, en Alcañiz.

Violeta Parra, en su canción “ Volver a los diecisiete” habla de un “ instante fecundo”. Así es como yo definiría la experiencia del Concurso, no solamente para los jóvenes participantes sino también para muchos de nosotros que tuvimos la suerte de asistir a éste.

Durante el Acto Inaugural que tuvo lugar en la preciosa capilla (s. XIII) del Castillo de los Calatravos, el compositor y docente Don José Peris Lacasa, Presidente del Jurado, nos recordó el papel humanizador de la música. No se trata tanto de dominar una técnica y de practicar la excelencia como de educar el sentimiento, de cuidar la interioridad, de crecer en lo transcendental y espiritual, de vibrar. ¡ Que enfoque tan original y atrevido en un momento en el que cada uno de esos jóvenes se disponía a concursar con la ambición legítima de ser el mejor!

El ambiente general del Concurso, desde la inauguración hasta la clausura, fue cálido y amistoso al mismo tiempo que serio y profesional. Hubo espacio para la técnica y para la emoción, para el rigor y la generosidad.

Nos sorprendió agradablemente el alto nivel de los concursantes. Esas Jóvenes Promesas del Violonchelo nos hicieron soñar con un futuro en el que el Arte, en todas sus expresiones, sea promocionado desde la primera infancia y ocupe un lugar mucho mas importante que el que tiene ahora en nuestra sociedad.

Tuvimos la suerte de contar en el Jurado no solamente con Don José Peris Lacasa, gran personalidad en el ámbito de la música, sino también con Don Dimitri Furnayev, conocido como uno de los mejores violoncellistas de España. Por lo que pude percibir, no se limitaron a valorar con ecuanimidad y discernimiento ( aspectos, por otra parte, esenciales en un trabajo de Jurado). Les vi también situarse como mentores y “padres” de una nueva generación de músicos. Para eso estamos los adultos, para engendrar futuro, y para eso esperamos que sirva este Concurso.

Durante los días que precedieron el Concurso y durante el fin de semana en el que éste tuvo lugar, el nombre de Jaime Dobato Benavente apareció escrito en varios carteles luminosos, posters, escaparates… En medio de la ausencia que su muerte nos impuso de manera brutal hace un año, el nombre de Jaime escrito de esa manera, en espacios públicos, nos hizo recuperar por un momento una forma de presencia, mezclada a la vida ajetreada de calles y de tiendas, reinsertada en las actividades y programas de una ciudad.

Para su familia paterna y materna, el Logo del Concurso que con tanto acierto creó nuestro amigo Álvaro Lombarte no podía dejarnos indiferentes. Sobre fondo oscuro, en el escenario del Teatro de Alcañiz, ese Logo con su “D” de Dobato y su “B” (transformada en violoncelo) de Benavente nos recordaba continuamente lo que muy bien sabíamos: que se trataba de algo, de alguien muy nuestro. El Logo nos hablaba, con una mezcla de orgullo y de dolor, de esa red tejida con vínculos de carne y de sangre a la que pertenecemos, la familia de Jaime.

Poco tiempo después de su muerte, la memoria y el nombre de Jaime no podían ser mejor celebrados y, a veces, me pregunto cuál es la alquimia que ha producido algo así… Sin duda, la manera como Jaime vivió y murió, sus sorprendentes dones, su personalidad, la capacidad de sus padres y hermana de transcender el indecible dolor, el apoyo de familiares y amigos, el gran compromiso de algunas personas durante la fase de preparación del Concurso… son factores que han permitido que la tragedia del 2 de Agosto del 2009 se transforme en algo tan lleno de vida, de esperanza y de belleza.

Al mismo tiempo, intuyo que, al leer todo esto, a algunos de vosotros os puede venir a la mente una cuestión que, personalmente, me he planteado a menudo estas últimas semanas y que no me es fácil formular. Se trata de esas otras vidas jóvenes que también se apagaron, como la de Jaime, demasiado pronto, brutalmente... Quiero pensar en ellos también, honrar sus nombres y sus memorias, porque cada vida, cada muerte, tiene el mismo valor sagrado, aunque solamente algunas de ellas adquieran la notoriedad que Jaime está adquiriendo.

De vez en cuando hemos hablado de Jaime como de “ una estrella fugaz”. La comparación me parece acertada, pero hoy – acordándome de otros jóvenes que también se fueron- prefiero pensar en una constelación de estrellas.

No os olvidamos, Ignacio, Marta, Gonzalo, Miguel, Mámen… “ Alegraos, porque vuestros nombres están escritos en los cielos”.


lunes, 18 de octubre de 2010

Carta abierta a José Peris Lacasa

“La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí”.
(Jorge Luis Borges)

Y en ello andamos, D. José, el como y el porqué del fin de semana vivido con motivo del Concurso y el modo en que la desventura se convierte en felicidad es un asunto neuronal de intrincada y compleja comprensión.
Mi desdicha y mi dolor han sido los peores imaginables, nada hay más atroz que ver expirar a un hijo entre los brazos.
Nada acontece por azar, cada obra lo es como consecuencia de otra y cada acción lleva irremisiblemente a otra tejiendo así nuestras existencias.
Ignoro si Dios o la mala suerte o ambos a una, dispusieron una selección de instrumentos y personas que al confluir han generado algo positivo y trascendente. Algo que ahora nos corresponde utilizar y dar forma para darle el uso idóneo y más conveniente.
Con la relación de instrumentos no le aburriré, y en cuanto a la relación de personas un solo matiz que no preví, el de su presencia e implicación.
Siento que ha hecho suyo nuestro proyecto, que lo que nacía sin defensas ni contrafuertes, ha resultado ser una criatura vigorosa que merced a apoyos incondicionales como el de Vd. va a perdurar en el tiempo.
Ningún hombre triunfa en todo lo que emprende. En este sentido somos todos unos fracasados. Lo importante es no desfallecer en el intento, y mientras así sea, el esfuerzo de nuestra vida se verá necesariamente premiado.
Jaime nos estaba destinado por algún misterioso propósito de la Divina Providencia, nosotros simples mortales no pretendamos penetrarlo, pero una de sus consecuencias es este Concurso, que nos reunió y unió para conocernos, para proyectarnos, para crear lazos entre semejantes con afinidades y diferencias, coincidencias y disidencias, como debe ser. Una cosa es la amistad y otra bien diferente la uniformidad.
Gracias Maestro, por todo, por su labor entre nosotros, por su elocuencia torrencial, por su inmejorable humor, por su regalo.
P.S.
Mientras nos regalaba y dedicaba su disco nos increpaba, - ¡pero vedlo eh! –
pues bien, lo tengo en casa, en el trabajo, en el teléfono, en el coche y lo escucho y veo prácticamente a diario. Hoy ilustraré esta entrada con un fragmento, he elegido, no sé si con buen criterio, el correspondiente a la Segunda Palabra, guiado probablemente por el sentido positivo y esperanzador de la misma.
«Hodie mecum eris in Paradiso».
«En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso»
(Lucas:23,23-43).


jueves, 14 de octubre de 2010

I Concurso Nacional Jóvenes Promesas de Violoncello "Jaime Dobato Benavente" (2)

Será Carmen quien hoy me echará una mano en esta entrada.
Incluiré las palabras que conformaron su intervención en el Acto Inaugural de nuestro Concurso.
- Creo que te sentiste abrumada que no apesadumbrada cuando te encomendamos la tarea, que aceptaste gustosa de inmediato -
- El resultado avala y acredita el acierto de tu determinación y de la nuestra -
Y, como ya apunté en mi anterior entrada, y para que este texto no quede relegado entre los bits de la memoria colectiva, aquí va en su versión escrita:

Buenas tardes a todos.
En nombre de la Asociación Cultural Cabriante, organizadora de este acto, les doy la bienvenida a la presentación del “Primer Concurso Nacional de Jóvenes Promesas del Violoncelo Jaime Dobato Benavente”.
En primer lugar quiero presentarles a las personas que me acompañan en este acto:
- Dª Amor Pascual, Alcaldesa de la ciudad de Alcañiz
- D. Antonio Arrufat, Presidente de la Diputación Provincial de Teruel
- D. Fernando Zorrilla, Consejero de Cultura de la Comarca del Bajo Aragón
También tenemos el honor de contar con la presencia de
- D. José Peris Lacasa, Asesor de Música del Patrimonio Nacional y presidente de nuestro Jurado
- Dª Mª Pilar Benavente, Superiora General de las Hermanas Misioneras de África y representante de la Asociación Cabriante.
En breve nos dirigirán unas palabras pero antes querría explicarles a todos ustedes el nacimiento de este concurso.

El Primer Concurso de Jóvenes promesas del violoncello (para niños y jóvenes hasta 18 años) es pionero y único en España.
Se diferencia del resto de concursos musicales organizados por Ayuntamientos, Conservatorios, etc, porque detrás de él hay una enorme carga afectiva y emocional; se sustenta en la necesidad de perpetuar la memoria de Jaime Dobato Benavente, brillante alumno de violoncello del Conservatorio de Alcañiz, que falleció el 2 de agosto del pasado año 2009 con tan sólo 12 años de edad, en un terrible y desgraciado accidente de hípica.
Su interés por todos los aspectos y facetas de la creación artística permitía aventurar un futuro pleno de expectativas dada su grande, obsesiva y temprana afición a cualquier manifestación cultural.
Para sobrellevar esta trágica pérdida y trasladar a la sociedad un impacto positivo del tremendo dolor producido por este desgraciado accidente, sus padres, hermana, familiares y un grupo de amigos decidieron crear la Asociación Cultural Cabriante (por cierto, nombre que dio Jaime a uno de los muchos países que inventó gracias a su inagotable imaginación). El fin de esta Asociación es promover y organizar actividades en el entorno de la cultura en general y de la música, literatura y artes plásticas en particular (por ser, entre otras, las grandes pasiones de Jaime), y con especial incidencia en el fomento y apoyo de obras realizadas por niños y jóvenes en el ámbito nacional e internacional.
Así nace este Concurso en colaboración con el Conservatorio Profesional de Música “José Peris Lacasa” de Alcañiz, con el apoyo de numerosas entidades públicas y privadas y el de todos los socios que respondieron de forma inmediata a esta iniciativa.
Su principal objetivo es promover y difundir el estudio de la música clásica, especialmente del violoncello, entre los jóvenes.
La organización de este Concurso sirve de consuelo a todas las personas que conocimos y quisimos a Jaime, apoyando y estimulando a otros niños y jóvenes de nuestro país para que desarrollen su carrera profesional en el ámbito de la música clásica y de la creatividad musical.
Pretendemos que la celebración de este concurso esté impregnada del espíritu de Jaime, estando presente todas las cualidades que le definían: la alegría, la curiosidad, la creatividad, el trabajo, el afán de superación y sobre todo, su amor pleno y colmado por la vida.
Esperamos así conseguir (y lo digo en palabras de su padre, Vicente) que en su desarrollo todo discurra de modo impecable; que todos los implicados, organizadores, concursantes y familiares disfrutemos de unas jornadas, si no inolvidables, al menos agradables y amenas; que una vez concluidas, este mismo lunes, comencemos a pensar en la próxima edición y en cómo mejorar cada detalle. Esto y la pervivencia de la memoria de Jaime es en esencia nuestro proyecto.
¡Que nuestro timonel nos guíe! ¡Va por ti Jaime!