miércoles, 2 de diciembre de 2009

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace...

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
Federico García Lorca (Granada, 1898-1936), "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías"

Hoy 2 de Diciembre, hace 4 meses que Jaime nos dejó, yo no tengo muy claro si en el proceso de duelo vamos para delante o para atrás, el dolor es inmenso, el vacío inconmensurable, mi cuerpo reacciona a la pena con todas las expresiones posibles : ansiedad, tristeza, llanto, falta de apetito, falta de concentración, dermatitis alérgicas, dolor, dolor, dolor.....
Adjunto un poema de Federico García Lorca, un fragmento del Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, :"Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, "un aragonés" tan claro, tan rico de aventura....", siempre que lo he leído he pensado en mi hijo Jaime, tal vez sea pasión de madre, tal vez sea verdad....me da igual.
La muerte de Jaime , como la de casi todos los jóvenes, me parece un derroche ,un despilfarro, un dispendio absurdo de la vida, una prodigalidad imperdonable del destino, no lo entiendo, no lo perdono....
Dada mi afición al dramatismo barroco , no dejábamos pasar la ocasión de fotografiarnos junto a carteles de calles con nombres en esa línea, las fotos son un exponente de esta inclinación que transmití a Jaime como otras muchas.

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Calle de la Traición, Barrio Judío de Tarazona



Calle de la Amargura de Teruel

lunes, 30 de noviembre de 2009

Vida, Muerte y Tauromaquia II

Doy fe de que mi hijo en sus últimos instantes estuvo a la altura de las circunstancias; murió con la dignidad del niño que era. Abrazado de tanto en tanto a mí, en el suelo los dos, en el mejor lecho posible, en íntimo contacto con la tierra, que todo lo da y todo lo quita, solos.
Espero haber cumplido en misión tan especial, solo él podría juzgarme y evidentemente nunca conoceré su veredicto; yo me siento bien, tal vez sea esa percepción el resultado del juicio.
Vivir y morir. Sin perder el miedo a la muerte no se puede ser feliz, hay que encararla de frente y a pies juntos.
Marró el quite San Antonio, La Virgen del Carmen y el mismísimo Dios, que por cierto es, tal vez, "el ser que menos pruebas ha dado de su existencia"; no anduvieron listos con el capote tan singular cuadrilla a la que mi hijo confió su vida e integridad y bajo cuya advocación lo tenía su madre.
¿O tal vez lo querían más cerca y le encomendaron a Nuestra Señora de los Ángeles la misión de raptarlo e incorporarlo a la cohorte de la Jerarquía Celestial?
¿Donde se habrá encuadrado?, ¿serafines, querubines, potestades, ángeles? A mi particularmente los que más me gustan son los arcángeles, que se ocupan de la relación con la humanidad, son los mensajeros de Dios; a ver si en una de estas nos trae alguna noticia celestial y podemos hablar un rato.
A propósito de seres voladores, y siguiendo las indicaciones de Paz en cuanto a la inclusión en los post de música, arte y poesía…
"Ay!! que bonito es volar…", canta Salma Hayek en la película biográfica de la pintora Frida Kahlo; aquí va este enlace, segundo que realizo en este blog sobre el mismo filme. Cuya banda sonora me descubrió casualmente mi primo Raul, excelente “pariente” y mejor amigo.




Anselm Kiefer, "Dionisio Aeropagita - El orden de los ángeles" (1984-1986)

Obra que contemplé con mi hijo y maestro en Caixa Forum Madrid; me causó una honda impresión, por su gran carga mítica, mitológica y cosmológica.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Composición arquitectónica

De 09.11.25
¿Qué significado puede tener algo así?, ¿Puede sugerir una dirección?, yo personalmente hace meses que así lo creo, hoy he comprobado con unas sencillas mediciones, lo que venía pensando. Efectivamente y con asombrosa exactitud a 2.500 metros de distancia en la dirección que indica se halla el punto donde murió su autor.
El autor del montaje es naturalmente, Jaime, los realizaba una y otra vez mientras esperaba a que yo acabara de ensillar o duchar los caballos. Todavía sigue en pie tal y como lo dejó.
Es asombroso como consigo reflejar en cada acto, acción, inacción u omisión, la presencia de Jaime. Comento este caso, por su curiosa y aparente carga premonitoria y porque me gusta desde un punto de vista estético, es sencillo, sólido y airoso. Para su confección se abstraía absolutamente, desmontándolo una y otra vez, hasta que lo requeríamos para los quehaceres ordinarios de los humanos.

Venga Jaimito cariño, que no pasa nada

Miércoles noche. Miércoles noche previo al último fin de semana del mes de noviembre. Ahora debería estar haciendo la maleta para mañana partir hacia Sevilla. Cogería un vuelo a final de mañana para aterrizar en la que siempre ha sido mi ciudad favorita y al llegar al hotel ahí estaría Jaime, con mi padre, quizás también con mi madre, quizás con nuestra prima Olga, que habrían llegado minutos antes en el AVE desde Zaragoza tras haber cantado al salir de la capital baturra su jota favorita a voz en grito en el tren “El Ebro guarda silencio al pasar por el Pilar, la virgen está dormida, no la quiere despertar”. Nos encontraríamos en la recepción del hotel, me daría un beso, iríamos a comer al restaurante Miguel Ángel y corriendo a la feria… Así fue el año pasado y así o muy semejante hubiera sido mañana.
Pero no, no estoy haciendo ninguna maleta, estoy en mi habitación mirando un video que Jaime se grabó mientras tocaba en el piano una composición que él mismo había hecho, y pensando como fueron mis últimos momentos con él.
Ese domingo, como cada día que íbamos a montar, habíamos quedado a las 10 con mi padre y con Raúl en el corral; me sonó el despertador a las 9 y a las 9.05 oí el teléfono de casa sonar, medio minuto después vi a Jaimito aparecer tambaleándose, con su pijama de colores chillones y los ojos más bien cerrados por la terraza del apartamento que venía a despertarme. Le pregunté que tal le había ido la tarde-noche por las fiestas de Abenfigo y me dijo que no se había aburrido tanto en los días de su vida! Desayunamos juntos y cada uno nos fuimos a vestir a nuestro cuarto. Cuando pasé a por él ya preparada, me lo encontré discutiendo con la botas, resultaba una tarea muy complicada para él ponerse y quitarse las botas! Cuando por fin consiguió ponérselas, una de ellas le molestaba, se la tuve que quitar, con los correspondientes malabares que eso llevaba, mientras mi padre llamaba al móvil diciéndonos que los caballos estaban listos esperándonos. Tras quitar la bota salió una piedra, ahora había que volver a ponérsela, lo cual llevaba un rato; llegábamos tarde, salimos de casa gritando y mientras el ascensor subía me dijo “Serás una madre muy dura”. Yo me reía mientras él estaba de morros…
Por fin llegamos al corral, nos montamos al caballo, todos queríamos ir hacia Pueyos pero Jaime quería ir a la Badina, por no escucharlo “rosigar” durante toda la mañana decidimos hacerle caso.
El paseo discurría con normalidad, el sol empezaba a calentar con fuerza, yo le iba echando la bronca a Jaime por estirarle las riendas al Compañero cada vez que bajábamos una cuesta. Sobre las 11 estábamos a punto de llegar al merendero de la Badina desde el cual emprendíamos ya el camino de vuelta a casa. Tocaba bajar por un pequeño barranco, Jaime estiró de las riendas del caballo por lo que el caballo echó para atrás y se quedó arriba quieto, mi padre tuvo que bajar para ayudarle mientras los dos le decíamos que no estirara de las riendas. Una vez abajo recuerdo que me dijo: “Perdón Anita, perdóname”. Pero en el siguiente barranco volvió a estirar de las riendas del caballo. A partir de ahí todo está más difuso, sí que recuerdo que cuando mi padre lo iba a coger en brazos le di un abrazo y un beso y le dije: “Venga Jaimito cariño, que no pasa nada”, mi padre lo cogió y se fueron por la senda, los dos llorando. Esa fue la última frase que le dije a mi hermano “Venga Jaimito cariño, que no pasa nada”. Esa fue mi despedida, “no pasa nada”, no sé que le hubiera dicho de saber que era lo último que él iba a oír de mí, pero no hubiera sido eso. Un “te quiero”, un “espero verte pronto” o un “cuida de nosotros y pórtate bien” en plan madre dura…
Donde quiera que esté espero que sepa que le quiero mucho y que espero poder verlo pronto…

Las primera foto es de nuestro viaje al SICAB en Sevilla el año pasado.
La segunda la hice uno de los días que fui a la Badina después del accidente.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Vida, Muerte y Tauromaquia I

Llora, Giraldilla mora,
lagrimas en tu pañuelo.
Mira como sube al cielo
la gracia toreadora.
Niño de amaranto y oro,
como llora tu cuadrilla
y como llora Sevilla
despidiendote del toro.
Tu rio, de tanta pena,
deshoja sus olivares
y riega los azahares
de su frente, por la arena.
- Dile adios, torero mio,
dile adios a mis veleros
y adios a mis marineros
que ya no quiero ser rio.
Cuatro arcangeles bajaban
y, abriendo surcos de flores,
al rey de los matadores
en hombros se lo llevaban.
- Virgen de la Macarena,
mirame tu, como vengo,
tan sin sangre, que ya tengo
blanca mi color morena.
Mirame asi, chorreando
de un borboton de ruibies
que ciñe de carmesies rosas
mi talle quebrado.
Cierrame con tus collares
lo concavo de esta herida,
¡ que se me escapa la vida
por entre los alamares !
¡ Virgen del Amor, clavada,
lo mismo que un toro, el seno !
Pon a tu espadita bueno
y dale otra vez su espada.
Que pueda, Virgen, que pueda
volver con sangre a Sevilla
y, al frente de mi cuadrilla,
lucirme otra vez por la Alameda.
RAFAEL ALBERTI,
(poema compuesto en honor de Joselito, muerto en la plaza de Talavera)

Ignacio Sanchez Mejías, velando a Joselito "El Gallo"

¡Cuanto añoro a este hijo al que ya no podré abrazar ni besar! Es, con toda certeza, lo que más amaré, en mi vida. Cuanta seguridad me daba su cercanía, su futuro, su presencia, su cuerpo siempre cálido, que ya no admitía el contacto del niño que pugnaba por dejar de ser.
Siempre será el adolescente incipiente, con el que contaba y planeaba un futuro pleno de ilusiones y complicidades. Ahora deberé aprender a vivir sin él, sin su retentiva prodigiosa, su habilidad natural, su bondad innata, su inestimable ayuda en cualquier actividad, su humor, su compañía, su presencia omnímoda en casi todos los actos de mi vida.
Me sorprendió a contramano, no lo esperaba, la faena discurría sin sobresaltos, y en lo más profundo de natural me empitonó, este toro gazapón, aborricado y manso que es a veces la vida; es con diferencia el peor que me ha tocado lidiar, aunque todavía queden muchas tardes para el triunfo ese fracaso condicionará el resto de mi existencia.
Jaime no tenía una gran afición a los toros, es difícil tenerla a tan corta edad, pero observando la mía y llevado de su curiosidad puede decirse que la estaba adquiriendo con rapidez.
Prefería la plaza a la televisión.
¿Quien torea hoy papá? preguntaba al verme aparecer a media tarde por casa.
"Tiene buena pinta", decía, y continuaba con sus cosas.
O también: "llámame cuando toree Morante". Las faenas de Morante no las perdonaba.
¿Cuál es tu torero en este momento?, ¿cuáles son tus tres toreros preferidos?, ¿qué ganadería te gusta más?,
Eran preguntas y comentarios frecuentes, que luego le permitían tener un juicio meridiano sobre cuestiones esenciales de tauromaquia.
Jaime hubiera sido un buen aficionado, estoy seguro; al igual que sé sin temor de errar que jamás se hubiera puesto delante de una vaca; exactamente como su padre.
Dice Albert Boadella a propósito de los toros:
«La fiesta de los toros es un rito didáctico, el arte más moral que existe, en el que se dan todos los valores humanos y todos los elementos que configuran nuestra naturaleza: la vida y la muerte, el valor y el miedo. Y como hoy en día la sociedad se empeña en esconder la muerte y el sufrimiento, los toros nos sirven para recordar lo inexorable y aprender a vivir con ello».
Las corridas podrán desaparecer igual que un día aparecieron. Se podrán prohibir, si, pero no será más que el fiel indicativo del paternalismo pujante de las instituciones y por ende del infantilismo de una sociedad amansada con espectáculos asépticos, intrascendentes y carentes de cualquier principio moral elemental.
Ahí van las imágenes de una tarde de triunfo de nuestro torero, el de Jaime y mío, José Antonio Morante, “Morante de la Puebla”, "poeta sublime del capote y la muleta".

Estas fotografías que adjunto, corresponden a la visita que realizamos en Septiembre de 2.007 a la Fundación Alberti en El Puerto de Santa María (Cádiz), los textos que en ellas aparecen son del poeta Rafael Alberti, como cabría esperar, y en ellos se puede apreciar su experiencia como torero de plata en la cuadrilla de su buen amigo Ignacio Sanchez Mejías, muerto al igual que Joselito, en el ejercicio de su profesión.
De 07.09.14
De 07.09.14
De 07.09.14