Jaime murió el 2 de Agosto de 2009 a la edad de 12 años tras caer del caballo. No se demoró en partir, la mañana y su muerte fueron perfectas, el lugar también lo es.
Su paso por la vida ha sido impecable.
Su pérdida es terriblemente dolorosa.
El bar del Parador de Santo Domingo era el marco, estábamos solos.
Leonardo era el tema de la conversación, mientras esperábamos la cena, y concretamente el modo misterioso con que alzan el dedo sus ángeles, señalando al cielo, era la cuestión.
Repetíamos, entre risas, una y otra vez el gesto con desigual fortuna, aprobando y desaprobando nuestras imitaciones.
El niño entre los adultos -Jesús entre los doctores- y siempre absorbidos por tu incansable locuacidad.
Queridos Vicente, Paz y Ana Reconozco que mi silencio se está haciendo largo, pero la razón – como muy bien sabéis- no es ni el olvido ni la indiferencia. Como algunos amigos del Blog han escrito en alguna ocasión, llega un momento en el que ya no se sabe que decir, aunque los sentimientos sigan estando ahí, densos y fuertes. En estas circunstancias, el lenguaje que mas puede perdurar es el del arte y el de la espiritualidad. Sé que estamos de acuerdo en esto. Y por eso, hoy quiero comunicar y estar con vosotros à través de tres obras de arte que el Blog me ha sugerido estas últimas semanas, sobretodo leyendo lo que tu escribes, Vicente.
“ El gran Inquisidor “ de Dostoievski “ Kaddish” de Bernstein “ La Pasion según san Lucas” de Krysztof Penderecki
Os las recomiendo porque, cada una de estas obras, a su manera, nos hablan del dolor en carne y hueso, nos abren al misterio y a la relación. Por mi parte, las estoy redescubriendo estos días, pensando en vosotros y en muchas otras personas conocidas y desconocidas.
“Allí soñó que había una escalinata apoyada en la tierra, y cuyo extremo superior llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles de Dios”. 2 de agosto de 2009, Nuestra Señora de los Ángeles. Tendió la escalera la Virgen, era su día, la leva era inaplazable, nuevos ángeles eran requeridos para reforzar la hueste celestial, Jaime era elegido, su formación terrena había concluido, le correspondía encuadrarse en la cohorte divina. A buen seguro yo no ascenderé por esa escalera, mi condición dista mucho de la que correspondería a un ángel, pero como en el sueño de Jacob aguardaré al pie, por ver si algún día desciendes. No recuerdo de quien es la cita que sigue, aquí la consigno y que su autor me perdone; es seguro que la trascripción es exacta: “Los encuentros y los azares van dando contenido y forma a nuestra vida más allá de nuestra propia voluntad y de nuestros deseos”. ¿Volveremos a vernos? ¿Nos reconoceremos? ¿En que te reencarnarás la próxima vez? ¿Hay futuro para nuestra relación?. Confío en que si y en ello va el sentido de mi existencia. Esa escalera cumplirá una vez más su función y si no al tiempo. Ilustraré este post, como suelo hacer habitualmente, con una pintura. Son varios los maestros que han pintado alguna obra alusiva a este pasaje bíblico, yo he elegido, como no podía ser de otro modo, la de Chagall. Jaime coincide conmigo, me consta.
Hola a todos, soy Ana, hermana de Jaime; hacía días que no publicaba ninguna entrada, en parte por falta de tiempo, en parte por no saber que escribir, pero hoy, día 19 de marzo, me ha parecido un buen día para hacerlo.
Como todos sabéis, hoy es "El día del Padre" y el otro día me acordé de un poema que Jaime le escribió a mi padre como regalo, para un día como hoy hace cuatro años.
Adjunto las imágenes y el texto tal cual lo creó él. Se llama "Padre Gruñón" y dice así:
Padre gruñón
Padre gruñón gran galardón era así todos los días menos cuando noches son.
Un día vomito encima de su sillón y tanto asco le daba que grito más que una rata como la que había en la casa de la señora Uruguaya.
Un día se iba andando poniendo cara de oso como los de peluche que vendían en el kiosco que por nombre se llamaba don Felipe come vallas.
Un día iba a trabajar al trabajo que tenía, que por supuesto era vendedor de chucherías.