sábado, 3 de julio de 2010

UN VELO, EN LUGAR DE UN PUENTE




ESCRIBE
MARIA PILAR BENAVENTE,
TIA MATERNA DE JAIME

Queridos Vicente, Paz y Ana
Nos vamos acercando a esa fecha del mes de Agosto que nunca se borrará de nuestras memorias. Primer aniversario de la muerte de Jaime. Familiares, amigos, e incluso algunos desconocidos que leen regularmente el blog, piensan en vosotros y saben que no va a ser fácil. Queremos acompañaros en estos momentos, para que la soledad no se sume a vuestro dolor y que la red de cariño y de solidaridad que hemos ido tejiendo durante estos últimos once meses os sirva para no caer en la amargura o en la desesperanza.
Las últimas comunicaciones de Paz y de Vicente indican que continuáis buscando sentido a ese acontecimiento que rompió vuestras vidas. Los que os queremos estamos a vuestro lado para buscar con vosotros y para aproximarnos juntos a todo aquello que, frente a algo tan sumamente difícil de comprender y de aceptar, pueda ser fuente de curación y de energía vital.
Últimamente he tenido el privilegio de conocer personalmente a un rabino americano, Arthur Green, historiador y teólogo, especializado en la Mística judía y, mas particularmente, en la Kabala. La libertad y universalidad de su pensamiento me han impactado y me sirven de referencia para lo que os quiero compartir hoy.
Arthur Green se define a si mismo como un “buscador del rostro de Dios” y afirma que a Dios no se le encuentra como el resultado final de un proceso de búsqueda sino, mas bien, en el proceso de búsqueda mismo.
De la misma manera, creo que el hecho de interrogarnos sobre el sentido de la muerte de Jaime, y sobretodo si nos interrogamos juntos, es ya una forma de respuesta.
Nuestra cultura ancestral nos ha acostumbrado a pensar en el mundo, en la vida, en la muerte, en lo religioso, como compartimentado en espacios diferenciados y separados. De alguien que ha muerto decimos que “nos mira desde el mas allá” y a Dios se le “coloca” en un sitio que, a menudo, indicamos señalando con el dedo “hacia arriba”… Para este modelo de pensamiento, lo que viene a la mente es el símbolo de un puente que nos sirva en nuestro intento de relacionarnos con los que ya “no están, aquí, con nosotros” y que están “en otra parte”.
El rabino Arthur Green sugiere, mas bien, una mirada sobre la vida, la muerte, lo divino, que engloba y reúne todo, aunque, por el momento, no percibamos algunas partes de ese todo. Para ese modelo, sugiere el símbolo del velo, un velo fino que nos impide el ver lo que ya está ahí, presente, real…
Vicente, hace unas semanas, para ilustrar lo que escribías en el blog, escogiste "Los Discípulos de Emaús" (1601, Caravaggio. National Galery de Londres ) y decías: “He vivido mi particular “Lamentación” y aguardaré el momento de mi “Cena de Emaús”, que espero sea al menos tan gratificante como prometen las viandas que se representan en el cuadro”. Esta frase tuya y todo lo que ella expresa como deseo y esperanza es, precisamente, la que recordé cuando empecé a descubrir la visión de Arthur Green. Porque la historia de Emaús nos habla, no de una ausencia o de una distancia insalvables sino, solamente, de una presencia que los ojos no habían todavia sabido descifrar.
Un abrazo muy fuerte a los tres.
Maria Pilar
Imagen: detalle de la Catedral de Chartres