viernes, 11 de febrero de 2011

Soledad

“Cada mañana al abrir los ojos me pregunto si ese día me tendrá reservada alguna alegría.”
Knut Hamsun, Hambre
Quien sabe si podré arrancarle a Dios algo que tan ardorosamente deseo. Una señal, un gesto, algo que me devuelva lo perdido.
No es excesiva mi demanda, más bien es ridícula y mínima viniendo de entidad tan poderosa. Pero le cuesta, le cuesta y mucho pronunciarse, ha resultado ser algo cicatero y avaro.
Sus señales son como las enrevesadas respuestas de los oráculos délficos, ininteligibles e intrincadas hasta el absurdo. Musas, ninfas y náyades eran más explícitas que este Dios que he heredado y del que ya no espero ni reacciones de ira furibunda ni gestos de bondad infinita.
Estoy solo, casi no me cabe duda, absolutamente solo.
Recurro, una vez más, a otro, a alguien con oficio para expresarme: Joseph Conrad y entresaco lo que viene de su mejor obra, El corazón de las tinieblas:
“No, es imposible; es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos… solos."
Francis Ford Coppola basa el guión de su película Apocalypse Now, en esta obra, hoy serán pues los helicópteros, The Doors y Richard Wagner los encargados de ilustrar esta entrada.



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