Jaime murió el 2 de Agosto de 2009 a la edad de 12 años tras caer del caballo. No se demoró en partir, la mañana y su muerte fueron perfectas, el lugar también lo es.
Su paso por la vida ha sido impecable.
Su pérdida es terriblemente dolorosa.
La vida está jalonada de pruebas y tensiones pero también de momentos de indecible felicidad; gran parte de ellos corresponden a la infancia; una tarde de verano, la visión del mar por primera vez, una gran ciudad iluminada por la noche, un juguete extraordinario, y más escasamente a la madurez, la audición de un pasaje musical, un día de caza afortunado, algunas páginas de un libro, la contemplación de una obra de arte. Pero ninguno equiparable al de ver nacer a mis dos hijos; me apercibo ahora, que el paso del tiempo me permite ver con cierta perspectiva, cuando seguramente llevo más tiempo vivido de lo que me queda por vivir. La amargura que hoy me ha correspondido, será, espero, lo peor que me deparará la existencia. Ver morir a uno de ellos duele como nada puede doler. Con el transcurso del tiempo me estoy habituando a convivir con esta carga; es como llevar, un pesado fardo sin posibilidad de abandonarlo; y pesa mucho, muchísimo. Vivo con la esperanza de que con toda probabilidad, me quedan todavía pasajes de “indecible felicidad”; es simplemente una cuestión de estadística. Nadie me preparó para esto y nadie me está indicando el modo de sobrellevarlo, creo que me arreglaré solo, eso si, con el cúmulo de recuerdos, fotos, ocurrencias, excentricidades, luz, espíritu de Jaime y con la inestimable aportación, colaboración, apoyo y compañía de Paz, Ana, mi familia y de toda la gente que me rodea sin los cuales me resulta inimaginable esta misma situación. La música es de un grupo finlandés, Apocalyptica, que nos dió a conocer Nuria Gañet, tía y profesora de chelo de Jaime.
¿Y si la muerte es la muerte, qué será de los poetas y de las cosas dormidas que ya nadie las recuerda? ¡Oh sol de las esperanzas!¡ Agua clara! ¡Luna nueva! ¡Corazones de los niños! ¡Almas rudas de las piedras! Hoy siento en el corazón un vago temblor de estrellas y todas las rosas son tan blancas como mi pena.
Federico García Lorca (1898 - 1936)
Me proponía relatar con algún detalle la muerte de Jaime, esos escasos minutos que transcurrieron desde que ocurre el accidente hasta que dejó de latir su corazón, pero me falta el valor, los recursos, la fuerza, las palabras, al igual que me faltan para volver al lugar de los hechos; dejémoslo para otra ocasión.
Sé que debo abordarlo pero sencillamente ahora no puedo. Si alguien tiene interés en visitar el lugar enviadme un e-mail y os paso un archivo ejecutable para Google Earth, los últimos quinientos metros hay que hacerlos andando, pero merece la pena.
No sé como se decide el sitio y el modo de morir, en cualquier caso el procedimiento no carece de originalidad, no en vano era un paraje por el que Jaime sentía una predilección especial. El decidió ese día ir hasta allí contra el parecer del resto, como tantas veces lo hizo con anterioridad; no obstante era la perseverancia una de sus virtudes.
Ahí va una seguiriya de José Mercé, en memoria de su hijo Curro, fallecido a los 14 años.
El Jueves pasado asistí, en Roma, a un concierto JOVENES CONTRA LA GUERRA, patrocinado por la Embajada de Alemania, un Comité Judío y el Vaticano. Se conmemoraba el final de la segunda guerra mundial y la caída del muro de Berlín.Tocó la orquesta I.R.O. “ InterRegionales JugendsinfonieOrchester” . Esta orquesta es un proyecto cultural para promover encuentros entre artistas jóvenes de diferentes países y culturas. Interpretaron obras de Mahler y de Mendelssohn.
Además de la música, el actor austriaco Klaus Maria Brandauer leyó textos de Rilke, Kafka, Goethe y otros.
El texto de Goethe se titulaba “ Erlkonig”… Es un dialogo entre un niño que se está muriendo y su padre… Morirá en sus brazos, como Jaime murió en los brazos de Vicente. Ayer, hablando con Paz, le leí este texto, comentábamos el asombroso paralelismo y pensamos que valía la pena colgarlo en el Blog de Jaime
Además, Shubert compuso un lieder con este texto. Existe un YouTube en el que lo canta Jersey Norman. Josh Ritter también tiene una canción con este tema. Vale la pena oirlos.
¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Es un padre con su hijo.
Tiene al pequeño un su brazo
Lo lleva seguro en su tibio regazo —
Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado?
—¿No ves padre al Rey de los Elfos ?
¿El Rey de los Elfos con corona y manto?
—Hijo mío es el rastro de la neblina.
—¡Dulce niño ven conmigo!
Jugare maravillosos juegos contigo;
muchas encantadoras flores están en la orilla,
mi madre tiene muchas prendas doradas
—Padre mío, padre mío ¿no escuchas
Lo que el Rey de los Elfos me promete?
—Calma, mantén la calma hijo mío;
el viento mueve las hojas secas
—¿No vienes conmigo buen niño?
Mis hijas te atenderán bien;
mis hijas hacen su danza nocturna,
y ellas te arrullaran y bailaran para que duermas.
Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí,
a las hijas del Rey de los Elfos en ese lugar oscuro?
—Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:
son los árboles de sauce grises.
Te amo; me encanta tu hermosa figura;
y si no haces caso usare la fuerza.
—¡Padre mío, padre mío, ahora me toca!
¡El Rey de los Elfos me ha herido
El padre tiembla y cabalga más aprisa,
lleva al niño que gime en sus brazos,
llega al patio con dificultad y urgencia;
en sus brazos el niño estaba muerto
Para acabar, quiero decir que en situaciones de un dolor tan profundo e insoportable como la que estamos viviendo por la muerte de Jaime, tenemos recursos a los que podemos y debemos recurrir.
Vicente, Paz y Ana los están utilizando y, por eso, a pesar de su gran sufrimiento, viven su duelo de manera admirable y ejemplar.
Esos recursos son: LA SOLIDARIDAD, EL ARTE Y LA ESPIRITUALIDAD
jueves, 8 de octubre de 2009
Quisiera acercarme a Dios, a mi religión de toda la vida, querría rezar, asumir los ritos, tener fe, ejercer como católico, sentir el culto con devoción y que la razón me lo permita. Siento una necesidad perentoria de espiritualidad pero no acierto a encauzarla. La soledad me produce un temor íntimo, miedo de mi mismo, hallo en la introspección un dolor y un goce a partes iguales, pero siento que cultivándola me acerco a la memoria de mi hijo de un modo positivo. Los recuerdos, muy de vez en cuando, empiezan a resultar placenteros, ya no es todo puro dolor. Me he propuesto que el hecho de evocar su persona no sea para llorar sino todo lo contrario para espantar esta infinita tristeza que nos embarga. ¿Si todo lo que nos aconteció a su lado fue bueno, porque ha de ser ahora motivo de desolación? Es la añoranza de lo irrepetible, de lo que sé a ciencia cierta que no volverá, lo que me entristece. Pero no es más que un juego perverso de la memoria; hay que ejercitarla en otra línea, de tal modo que lo que hoy es motivo de llanto incontenible, pronto sea de alegría. He convivido trece años con alguien excepcional y hoy eso es lo que cuenta.
“NO LLOREIS SI ME AMAIS, SI CONOCIERAIS EL DON DE DIOS Y LO QUE ES EL CIELO. SI PUDIERAIS OÍR EL CÁNTICO DE LOS ÁNGELES Y VERME EN MEDIO DE ELLOS. SI PUDIERAIS VER DESARROLLARSE ANTE VUESTROS OJOS, LOS HORIZONTES, LOS CAMPOS Y LOS NUEVOS SENDEROS QUE ATRAVIESO…..” (Fragmento de la Carta de Santa Mónica a su hijo San Agustín)
Me pregunto como en tan corto espacio de tiempo una vida ha resultado un ejemplo. Ejemplo de vida o vida ejemplar, ¿13 años escasos son suficientes para alcanzar la realización individual?, ¿se puede en tan corto espacio de tiempo alcanzar una plenitud vital del peso de la de Jaime?. Que era un personaje singular nadie lo duda, que era excepcional casi nadie y que fueron los “ángeles envidiosos” los que me lo arrebataron, lo sé yo y lo sabe su madre. “Los ángeles, que no eran ni la mitad de felices que éramos nosotros sentían pesar de nuestra alegría. Y esa fue la razón de que un viento helado me lo arrebatara,para silenciarlo.” ¿Sabrá todo el mundo quien era y que es lo que se ha perdido?, ¿había alguna virtud que no poseyera a raudales?, ¿algún conocimiento o ciencia por el que no manifestara una acendrada curiosidad?, ¿alguna manifestación artística por la que no sintiera una inclinación?, y todo en el corto espacio de 13 años. No puedo imaginar que metas hubiera alcanzado de haber llegado a adulto. La vida se trunca inopinadamente siempre; está en su propia condición, pero esta vez me ha sorprendido. Es la primera vez que sin dudarlo preferiría ser el otro, el que parte, y no el que da la despedida.